El primer comentario de la entrada anterior de este blog es todo un síntoma.
¿A quién, que se sienta demócrata y defienda los derechos y libertades de y para todos, puede ofender un vídeo como éste?
Pero, ya digo, lo más llamativo para un historiador del futuro serán los comentarios cargados de odio y desprecio que siguen acompañando a la aparición de estos temas a los medios. Se pueden comprobar, por ejemplo, en algunos de los que escribieron sobre este vídeo:
Algunos de estos comentaristas del desprecio caen en sus propias trampas dialécticas, como cuando Santiago González, bloguero del diario El Mundo, equipara la discriminación de la víctimas con la discriminación de las mujeres en la ley contra la Violencia de Género.
Cuando estas cosas se ven a distancia, sea intelectual, cultural o geográfica, como en mi caso estos días pasados, se comprueba con más claridad la persistencia de un problema, y la necesidad de sanear bien las heridas de la memoria antes de cerrarlas. Tuve la ocasión casual de pensar en ello cuando asistí en Chicago al desfile del Día de los Caídos (Memorial Day), una festividad nacional establecida al final de la Guerra Civil Estadounidense o Guerra de Secesión(1861-65), celebración que muy poco tiempo después del conflicto nada distinguía ya de banderas a la hora de honrar a los muertos.
Personalmente me gustan muy poco las banderas y quienes las agitan (menos en el fútbol), por eso fue para mí una sorpresa asistir complacido desde la cafetería del Borders de State St. a un desfile patrio como éste, más parecido a una Cabalgata de Reyes que a otra cosa. La escasa marcialidad y la relajada fiesta familiar que transmitía el desfile me ponía en evidencia la crispación de nuestro país, con tantas asignaturas por superar para vertebrarse como nación. Tanto, que me puse tirar fotos y a transmitir mis impresiones a través de twitter, toda una novedad para mí.
Luego, ya en España, he confeccionado este Photopeach de recuerdo:
Será cuando tengamos bien hechas las cuentas con nuestra propia Historia, sobre todo la de la Guerra Civil, el Franquismo y la Transición, en la que quepamos todos los que vivimos en este país (incluidos los venidos hace poco), con la dignidad y los derechos reparados, y en la que lo que nos una sean los principios de democracia y libertad.







