lunes, 12 de diciembre de 2011

Queridos extraterrestres

Me complace que os hayáis decidido por fin a visitar nuestro querido planeta Tierra, pero antes de nada, con mucho pesar debo comentaros ciertos problemas que espero no empañen vuestra visión de mi planeta. Empezando por el principio, yo pertenezco a la especie humana, la cual es especial en el planeta, pues tras años de evolución nos elevamos por encima del resto de los seres vivos, y lo hemos sometido a nuestra voluntad. ¿Por qué, diréis? Porque nos conviene que el resto de seres vivos estén a nuestra disposición, ya que de ellos sacamos los alimentos para vivir. Es cierto que todos los organismos se alimentan de otros, pero nosotros somos depredadores de todo bicho viviente, y nada está encima de nosotros en la cadena alimentaria.

Además de a los seres vivos, hemos dominado la naturaleza: podemos hacer con ella lo que queramos, con o sin cabeza, para adaptarla a nuestras necesidades o a nuestros caprichos.

Sé que es cierto que, así visto, deberíamos llevar una vida plena, pero por desgracia mis queridos amigos, no hemos sabido hacer uso de todo lo que tenemos. Hemos puesto en peligro de extinción multitud de especies (y extinguido otras muchas); respecto a la naturaleza, tras un avance que tuvimos años antes, empezamos a contaminar el ambiente, a agotar los recursos terrestres, energéticos y de agua y a destruir elementos importantes como árboles, que nos proporcionaban una de las cosas indispensables para la vida: el oxígeno.

Por desgracia, no solo tenemos esos problemas. A parte de destruir e entorno también tenemos problemas entre nosotros. Cuando tenemos una disputa o similar, para solucionarla lo hacemos como el más salvaje de los animales: por la fuerza. Para ello, originamos guerras, en las que nos matamos de todas las maneras posibles. Además, no todos los seres humanos somos iguales respecto al físico o las creencias. Por ello, las creencias y el físico más poderoso hubo un tiempo en que sometió a los diferentes, mas en la época actual en lugar de someterlos, en muchos lugares los margina.

También tenemos problemas a la hora de repartir todos los recursos que tenemos: una minoría tiene casi todo, y la mayoría no tiene casi para vivir. Esto origina muerte por hambre, sed, por enfermedades que muchos podrían curar, etc. En general, la riqueza está mal repartida, pero solo nuestros gobernadores tienen la posibilidad de solucionarlo. ¿Por qué no lo hacen? Porque eso les haría perder lujos. ¿Qué más da, mientras no muera más gente? No da igual, somos muy caprichosos y egoístas.

Ya me contaréis como funciona vuestro planeta, quizá podamos aprender algo de vosotros, de cómo os relacionáis con el entorno sin destruirlo, pues nosotros no hemos sabido hacerlo a pesar de considerarnos el animal más inteligente.

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